Bunbury en Ferro: El huracán que hizo temblar Buenos Aires

El cierre de la gira “El Huracán Ambulante” transformó al estadio porteño en una experiencia íntima y vibrante, donde la nostalgia, los clásicos y la teatralidad del aragonés se fundieron en una catarsis colectiva.

El Estadio de Ferro se convirtió el sábado en un templo del rock emocional cuando Enrique Bunbury eligió Buenos Aires para sellar el final de su gira El Huracán Ambulante. Bajo un cielo que amagó con arruinar la fiesta con una persistente llovizna, la espera y el frío no desalentaron a los miles de fanáticos que, entre cánticos y expectativa, recibieron al músico con una ovación que hizo temblar el viejo estadio.

El show comenzó puntual a las 21 y desplegó un recorrido generoso por toda su carrera solista: desde himnos como “El extranjero” o “De mayor”, hasta perlas recientes de Cuentas pendientes como “Las chingadas ganas de llorar” y “Te puedes a todo acostumbrar”. La puesta en escena, de estética cabaretera y predominio de tonos rojos, reforzó el aire teatral, mientras Bunbury transformó su vestuario en parte del relato visual. 

También Hubo lugar para un guiño a Héroes del Silencio con “Apuesta por el rock ’n’ roll” y, entre críticas irónicas a la seguridad para que aflojara con el rigor, también sobraron momentos de complicidad con un público que respondió con fervor, un vínculo de pasión inquebrantable.

El cierre llegó con  “Y al final”, himno perfecto para una despedida cargada de simbolismo. Fue  pura catarsis colectiva. 

Dueño de una voz intacta y de una presencia escénica hipnótica, Bunbury reafirmó que a sus 58 años sigue siendo un “león de escenario”, capaz de convertir un estadio en un teatro y de arrastrar a miles a un mismo latido. Entre humedad porteña, nostalgia y emoción, la noche en Ferro no fue simplemente un concierto: hubo un reencuentro con la memoria, un presente vibrante y la certeza de que el huracán sigue girando, aunque cambie de rumbo.

Redacción: Melody Lucero
IG: @melodyluceropr1

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